El diagnóstico de una enfermedad prolongada o una necesidad específica de apoyo educativo plantea un reto doble para cualquier centro: por un lado, asegurar la continuidad del aprendizaje y el bienestar del menor y, por otro, gestionar los recursos del colegio de forma eficiente. Frente a una ausencia prolongada o intermitente, los equipos directivos y de orientación deben responder con rapidez para proteger el bienestar psicosocial del menor y facilitar su reincorporación al aula, un escenario donde las opciones tradicionales presentan limitaciones logísticas o presupuestarias.

Las alternativas tradicionales y su impacto económico

Cuando un estudiante no puede acudir presencialmente al centro, los colegios suelen barajar diferentes opciones de apoyo:

  1. Atención educativa domiciliaria: Consiste en enviar a un docente al hogar del alumno para impartir entre 4 y 8 horas semanales. En el ámbito de la atención privada o especializada (con un coste medio de 42 €/hora), esta modalidad supone entre 672 € y 1.344 € al mes por alumno. En casos con mayor carga lectiva para cubrir asignaturas principales (hasta 42,5 horas mensuales), el gasto alcanza los 1.785 € mensuales. Aunque ofrece un valioso refuerzo individual, el docente no suele ser su profesor habitual y el estudiante mantiene la distancia con su grupo de compañeros.
  2. Sesiones por videoconferencia: Plataformas como Zoom o Teams reducen el impacto económico; sin embargo, interfieren en la dinámica del aula. Exigen al docente gestionar manualmente la tecnología y sitúan al alumno en un rol de espectador pasivo, sin posibilidad de interactuar de forma natural durante las clases, los trabajos en grupo o el recreo.
  3. Envío de tareas: Supone la opción de menor coste directo. A cambio, genera una carga administrativa añadida para el profesorado y resulta insuficiente para sostener la motivación y el sentimiento de pertenencia a la comunidad escolar.

Una alternativa sostenible para la continuidad educativa

Estas alternativas permiten al menor continuar con parte de su aprendizaje y solucionan la brecha académica, pero no resuelven la brecha invisible: la desconexión emocional y social. Ante ausencias prolongadas o necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE) que dificultan la asistencia presencial, el estudiante pierde la interacción directa con sus profesores, sus amigos y la rutina del aula.

AV1 es la solución de asistencia e integración escolar que permite a las instituciones educativas cumplir con sus obligaciones de forma eficiente en costes y recursos, al tiempo que fomenta el aprendizaje, el sentimiento de pertenencia y la inclusión de cada estudiante.

AV1 no sustituye a las aulas hospitalarias ni a la atención educativa domiciliaria, sino que actúa como una herramienta complementaria que optimiza los recursos existentes:

  • Hasta un 95% de ahorro frente atención educativa domiciliaria: Frente a los 1.785 € mensuales que exige una atención domiciliaria continuada (21.420 € al año), la implantación de AV1 permite una reducción drástica de costes con total flexibilidad para el centro:
    • Modalidad de alquiler: En el plan anual, el centro obtiene un ahorro del 87% mensual. Si se opta por el compromiso a 36 meses, el ahorro asciende al 89%.
    • Modalidad de compra: La adquisición del robot y el paquete de servicios permite al centro ahorrar 16.760 € solo en el primer año (un 78% menos). A partir del segundo año, al abonar únicamente la cuota anual de servicio, el ahorro alcanza el 95% mensual.
  • Perspectiva internacional (Reino Unido): En mercados como el británico, donde la provisión de tutorías a domicilio (1-2-1 home tutoring) alcanza de media los £3.120 mensuales, la implantación de AV1 supone una solución hasta un 94% más económica, consolidándose como la alternativa más rentable del sector educativo.

Tecnología diseñada para el entorno escolar

AV1 se ha desarrollado específicamente para el ámbito educativo, poniendo las necesidades de los menores y los docentes en el centro de la innovación tecnológica:

  1. Privacidad: A diferencia de las plataformas de videollamada convencionales, AV1 opera mediante transmisión en directo cifrada, sin opción a grabar ni almacenar datos. Esto garantiza la protección total de la imagen del menor y del resto del grupo en el aula.
  2. Sin sobrecarga docente: AV1 no requiere que el profesor adapte sus lecciones ni cambie su metodología de enseñanza; el robot simplemente ocupa el pupitre del estudiante. Mantiene su presencia física en la clase y le otorga al alumno ausente el control para mirar, escuchar o hablar mediante la aplicación. El docente solo debe preocuparse de encender y apagar el dispositivo.
  3. Escalabilidad y reasignación: Un mismo robot AV1 es un activo del centro educativo que puede ser reutilizado por diferentes estudiantes a lo largo de los años. Cuando un alumno se reincorpora al aula, el robot queda listo para asignarse al siguiente estudiante que lo necesite. Además, a través del portal AV1 Admin, los colegios y las administraciones pueden supervisar las horas de uso y medir los indicadores de éxito en la reincorporación escolar.

Impacto real en el alumnado y tasa de éxito en la reincorporación

A día de hoy, hay más de 5.000 robots AV1 en funcionamiento a nivel internacional y en España. La evaluación de 3.133 asignaciones reales gestionadas por centros educativos durante 2025 demuestra que:

  • 77,9% de las asignaciones de AV1 cumplieron con éxito su objetivo
  • 77,6% de éxito en la reincorporación presencial del alumnado al aula tras el periodo de convalecencia

Si deseas coordinar una sesión individualizada para analizar la estructura de costes y el ahorro de tu centro educativo, puedes solicitar una demostración haciendo clic aquí.