El apoyo en casa no basta para socializar: conoce el impacto del robot AV1 en la vida de Laura

Laura, de 15 años, tiene miopatía congénita, que le provoca dificultades para tragar y un deterioro en la función pulmonar. Gracias a AV1, cuenta que ahora puede participar en trabajos en grupo y acceder a más información que nunca.
"El robot me da mucho, pero tiene sus límites. Aun así, es absolutamente fantástico.
Laura Kehler, de 15 años, está sentada en el sofá de su habitación. Está cansada, todavía lleva la ropa de dormir y se ha envuelto en una manta. Ayer estuvo en el hospital para una revisión antes de someterse a una importante operación de espalda. Laura ha pasado por innumerables pruebas, cirugías y días de enfermedad. Tiene una miopatía congénita, una enfermedad rara que le provoca graves dificultades para tragar, una función pulmonar reducida y que la ha llevado a sufrir 62 neumonías.
Tantos problemas de salud han provocado que sus ausencias escolares superen el 60%. Debido a su alta vulnerabilidad, ha tenido que pasar largos periodos en aislamiento estricto sin poder ver físicamente a nadie. Antes de contar con el robot, Laura recibía clases particulares en casa dos veces por semana, tres horas cada vez. Sin embargo, ese apoyo domiciliario individualizado no podía sustituir la interacción social ni el contacto con sus compañeros, algo que ella anhelaba profundamente.
Lo que sí ha logrado acercarla de nuevo a la vida escolar es el robot de telepresencia AV1, que recibió gracias a un proyecto piloto para alumnos con enfermedades neuromusculares. Ahora, Laura puede participar en los trabajos en grupo y acceder a las clases como una más.
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