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De estar aislado en el hospital a jugar en el recreo: así cambió la vida de Viktor, de 13 años
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Cuando a Viktor Lund-Vogensen, un alumno danés de 13 años, le diagnosticaron una enfermedad grave que requería un trasplante de células madre, su día a día cambió de forma radical. Casi sin tiempo para procesar la noticia ni despedirse de sus compañeros de clase, ingresó en una estricta rutina de aislamiento médico en el Rigshospitalet. Fue en ese momento crítico cuando el hospital propuso a la familia una alternativa para frenar la desconexión: participar en un proyecto piloto de telepresencia junto a su centro educativo.
Creo que fue mucho mejor que estar con un profesor en el hospital solo una hora al día. Fue muy agradable poder hablar con otros y participar en las clases. También estábamos juntos durante el recreo, aunque fuera a través del robot. Jugábamos, veíamos una película o un partido de fútbol
El joven utilizó el robot durante un año entero, combinando los periodos de aislamiento domiciliario con las fases de hospitalización. Según explica su madre, el hecho de poder seguir el curso escolar durante la enfermedad tuvo un impacto muy beneficioso para todos:
«Antes de que nos invitaran a participar en el proyecto, estábamos muy preocupados por cómo gestionaríamos la educación de Viktor y por si la escuela podría ofrecer clases online. Sin embargo, cuando el robot se instaló en el aula, Viktor pasó a controlarlo él mismo. Los profesores ya tienen bastante que hacer en su día a día, así que fue genial que él pudiera gestionarlo de forma totalmente autónoma», afirma Mette Byskov Lund-Vogensen.
Tras un año de tratamiento, Viktor ha regresado por fin a la escuela y actualmente cursa 1º de ESO. Ha completado su proceso médico con éxito y, además, ha querido contribuir al proyecto de investigación aportando su testimonio con sus propias palabras, con el único objetivo de ayudar a otros niños con cáncer.
«El proyecto del robot hizo que no me sintiera tan solo dentro del Rigshospitalet. Me ayudó mucho. Al volver al colegio, no tuve que recibir clases extra de apoyo, y eso me alegra. Iba un poco retrasado con las asignaturas y con los amigos, pero me puse al día enseguida. Creo que esto ayudaría a muchos más niños, porque es difícil estar hospitalizado», concluye Viktor.
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