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AV1 conecta al alumnado hospitalizado con su aula y su vida escolar en Galicia

La Universidad de Santiago de Compostela (USC), a través de su grupo de Tecnología Educativa (TECNOEDUC), impulsa en Galicia uno de los primeros pilotos institucionales de AV1 en España.
En colaboración con la Consellería de Educación de la Xunta de Galicia, esta iniciativa nace con el objetivo claro de reforzar la educación inclusiva en el ámbito hospitalario y evitar que el alumnado con ausencias prolongadas por motivos de salud pierda el vínculo con su escuela.
En 2026, AV1 se convierte en el eje tecnológico del proyecto AVATARES, una iniciativa de investigación aplicada que combina metodología pedagógica y tecnología de telepresencia para reducir el aislamiento social del alumnado hospitalizado y garantizar la continuidad educativa.
Tras una fase previa de preparación y formación al profesorado en 2025, el piloto oficial arrancó en febrero en el Aula Hospitalaria del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS).
El modelo es sencillo y estructurado: el robot AV1 se instala en el aula ordinaria del centro educativo de origen, permitiendo que el estudiante hospitalizado siga las clases en tiempo real y mantenga su presencia académica y social desde el hospital.
Los robots AV1 se han integrado en las aulas de los centros educativos de origen del alumnado hospitalizado. El estudiante puede ver la clase, escuchar al profesorado y comunicarse por voz, participando en la dinámica diaria sin necesidad de estar físicamente presente.
Como explican desde la USC
La ausencia prolongada de un alumno o alumna puede hacer que “su silla quede vacía”, generando una desconexión no solo académica, sino también social. La presencia del robot en el pupitre evita esa ruptura y garantiza su continuidad en la vida escolar.
La investigadora Carmen Fernández Morante, responsable del proyecto en la USC, destaca que este tipo de tecnología contribuye a reforzar el vínculo con el grupo y a preservar el sentimiento de pertenencia, elementos fundamentales para el bienestar emocional y para que la vuelta al colegio tras una enfermedad sea más rápida y llevadera.
Con este piloto, Galicia incorpora una solución concreta para dar continuidad educativa al alumnado con ausencias prolongadas y mantener su vínculo con la escuela.
La experiencia demuestra que, con una metodología clara y un acompañamiento adecuado, es posible que el alumnado siga participando en la vida del centro: escuchar a su profesorado, compartir con sus compañeros, estar presente en el aula, en el recreo o incluso en actividades especiales, aunque no pueda estar físicamente allí.
Un modelo estructurado, basado en evidencia y ya validado en otras regiones europeas, que abre la puerta a que otras comunidades autónomas refuercen sus estrategias de atención a la diversidad con soluciones escalables y sostenibles.
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